miércoles, 11 de agosto de 2010

Dolor

Se me ocurre desde el punto de vista emocional, aunque ese aspecto no puede tener puntos de vista más que como forma de determinar el hecho de valorar la terminología.

Siempre emocional entiendo el dolor como el sentimiento que se arraiga en el convencimiento de haber perdido algo. No entiendo otro tipo de dolor y así el sensitivo es llevadero y al igual que los sueños tiene final, pero jamás recordamos como empezó.

El dolor mental siempre tiene un golpe en el principio. Un detonante que nos indica el momento donde empezamos a segregar las sustancias necesarias para un siempre improvisado luto. Luto sensitivo.

Siguiendo en la metafísica, estoy totalmente convencido que el dolor es sinónimo de frustración. Lo innato del ser humano y la existencia del mismo es dolorosa cuando se trepanan nuestros valores.

El dolor se tipifica como un esfuerzo para enfrentarse a lo negativo de la vida. Es la fiebre de lo abstracto. La defensa de lo invisible. Duele la soledad. El aburrimiento duele levemente. Duele el miedo. Suave es el dolor a la ineptitud propia. Duele mucho la depresión. Fácil de llevar el dolor del engaño a los demás. Dueles tu como persona cada instante que frustras tu empeño.

La educación de la persona en su aspecto evolutivo es la que engrandece a la misma o languidece el interior del alma. 

Conocimientos adquiridos ante una forma, obtenida de miles de años de perfeccionamiento. La sabiduría y la fuerza del amor, la paciencia y la sensibilidad, la armonía y la empatía. Los valores recordados de vidas posteriores nos dan base al disfrute del primer día y la recogida del fruto del conocimiento y el destilado lento y seguro del "hasta este momento he llegado". 

Sufre como un humano erróneo, con un camino por delante hasta el futuro en esa llegada de la perfección donde el dolor será ficción y donde controlaremos lo subjetivo del mismo.

Tramadol.

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