lunes, 27 de diciembre de 2010

¡ Terminé el libro ! Nada de lo que aquí escriba esta en su fondo. Leedlo.

Uno diferente y especial. Técnica en fondo de cualquier preciada libreria.
No aclara nada del aspecto histórico del Holocausto, pero me ha hecho pensar sobre la sociedad actual, comparándola con aquella que a principios de los cuarenta se fundió y se puso de acuerdo para cometer una barbaridad.
Engrandecido Bauman desde mi punto de vista por una sencilla y obvia razón. Redacta de manera compleja lo sencillo. Es curiosamente bueno por, a ver si se explicarlo, tratar lo fácil de forma a veces ilegible en sus términos para concluir cada párrafo entendiendo perfectamente lo que trasmite el mismo.
El animal mas sanguinario, el asesino mas metódico y eficaz es la propia sociedad, protegida y justificada bajo su propia ley.
¿Es posible que uno lleve razón? ¿Uno entre mil? ¿Opuesto a todo? ¿Sería posible esa equivocación?
Pues después de entender la tercera capa de lo que había bajo el azul, estoy convencido de que la mayoría de las veces es así.
La prepotencia por encima de mi bienestar. La chulería, mal llamada, pero como descripción perfecta.
¿Qué es lo que me tiene todavía intrigante? ¿Qué no entiendo? ¿Qué me extraña? Solo una orden. Desde la cúpula nazi se propagó el deseo en relación a que ningún judío por encima de su propia vida. Hasta el punto de solo poder retrasar su muerte por ese hecho. Por delante la base del pensamiento nazi a la victoria frente al enemigo.
No engrasaras, no fabricaras, no cargaras, no me harás fuerte ante la presión del ejercito ruso. Aunque contigo al lado puedo hacer prevalecer la raza aria. Antes de eso morirás.
Divide y vencerás. Vencer la psicología y el hacer trizas el todos a una. Privilegios jugados a los dados que otorgan el poder de la vida. Cuando la vida no costaba nada pues no podía ser pagada, comprada, vendida. Solo perdida.
La sociedad funciona a la perfección. Se asiste a si misma, cual mercado. Hoy y desde hace un rato me pregunto, si realmente no nos equivocamos con los culpables.

MODERNIDAD Y HOLOCAUSTO. Zygmunt Bauman.